El Taller es una modalidad para organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, un lugar lo más parecido posible a la realidad cotidiana del adulto, donde se trabaja una tarea común, se elabora y se transforma algo para ser utilizado.
Constituye un lugar donde se integran experiencias y vivencias, en el que se busca la coherencia entre el hacer, el sentir y el pensar, examinándose cada una de estas dimensiones en relación a la tarea.
El taller constituye un lugar de co-aprendizaje, donde todos sus participantes construyen socialmente conocimientos y valores, desarrollan habilidades y actitudes, a partir de sus propias experiencias. Dentro de este espacio, sin embargo, se diferencian los roles de los educandos y de los relatores o facilitadores del proceso de enseñanza-aprendizaje, pero ambos actuando en función de -o comprometidos con- un proceso de mejoramiento en el quehacer del colectivo de trabajo.
ESTRUCTURA
BASICA DEL TALLER
Existen
muchas maneras de estructurar un taller. La que aquí se presenta está pensada
pensando en la necesidad de que los participantes -especialmente
el conductor o facilitador- tomen conciencia de los momentos que es
necesario privilegiar durante el transcurso del taller para asegurar el
cumplimiento de sus objetivos pedagógicos. Desde esta perspectiva, podemos
afirmar que en el desarrollo de un taller existen cuatro momentos claves, que
corresponden a focos de atención y no etapas que se suceden en forma
independiente o rígida.
Primer momento: el grupo se reencuentra dentro de una atmósfera de confianza, de aceptación, de
aprendizaje. El foco de atención es la experiencia o práctica de trabajo de cada
uno de los miembros del grupo, incluido el conductor.
Segundo momento: se aborda un nuevo contenido o tema de reflexión. Este
momento, en el cual el foco de atención está puesto en la reflexión teórica
sobre un contenido dado, el grupo construye nuevos conocimientos que enriquecen
su bagaje teórico pero que también son funcionales para su desempeño laboral.
Se puede implementar a partir de análisis de textos o presentaciones de algún
tema.
Tercer Momento: el grupo explicita, en forma colectiva lo
aprendido durante el taller. Este momento de toma de conciencia, de
sistematización de los aprendizajes construidos durante el taller, debe
conducir a la meta cognición de lo aprendido, es decir, a incorporarlo a las
estructuras mentales o esquemas cognitivos previos de los participantes. Es el
momento en que el conductor genera preguntas tales como: ¿Qué hemos aprendido?
¿Cómo podemos integrarlo a nuestras prácticas laborales o cotidianas?.
Cuarto momento: sobre la base del análisis realizado en el momento
anterior, el grupo planifica acciones que permitan aplicar lo aprendido y
define formas de seguimiento.
Es
importante considerar que en cada uno de estos momentos están presentes los
principios que caracterizan un taller: participación, relación teoría-práctica,
autonomía, colaboración, reflexión-análisis y evaluación-regulación.

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