El mapa conceptual según J. Novak (Novak, 1991), es una
estrategia sencilla, pero poderosa para ayudar a los estudiantes a aprender y a
organizar los materiales de aprendizaje.
Los mapas conceptuales contienen tres elementos fundamentales:
concepto, proposición y palabras de enlace. Los conceptos son palabras o signos
con los que se expresan regularidades; las proposiciones son dos o más términos
conceptuales unidos por palabras de enlace para formar una unidad semántica; y
las palabras de enlace, por tanto, sirven para relacionar los conceptos (Díaz,
Fernández, 1997).
Los mapas conceptuales se caracterizan por la jerarquización de los
conceptos, ya que los conceptos más inclusivos ocupan los lugares superiores de
la estructura gráfica; por la selección de los términos que van a ser centro de
atención y por el impacto visual, ya que permiten observar las relaciones entre
las ideas principales de un modo sencillo y rápido (Díaz, Fernández, 1997;
Gutiérrez, 1987). Dadas esas características, esta estrategia didáctica puede
ser un instrumento eficaz para el desarrollo del pensamiento científico en los
estudiantes, porque en ellos se ponen de manifiesto las características
esenciales de este tipo de pensamiento, el carácter jerárquico, el carácter
integrador y la multiplicidad de descripciones.

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